06 noviembre 2010

Carta de Despedida

Un texto que siempre termino volviendolo a leer, hoy lo comparto con ustedes.

“ Si por un instante Dios se olvidara de que soy una marioneta de trapo y me regalara un trozo de vida, posiblemente no diría todo lo que pienso, pero en definitiva pensaría todo lo que digo, daría valor a las cosas, no por lo que valen, sino por lo que significan. Dormiría poco, soñaría más, entiendo que cada minuto que cerramos los ojos perdemos cerca de sesenta segundos de luz.

Andaría, cuando los demás se detienen, despertaría cuando los demás duermen, escucharía cuando los demás hablan, y como disfrutaría de un helado de chocolate.

Si Dios me obsequiara un trozo de vida, vestiría sencillo, me tiraría de bruces al sol, dejando descubierto, no solamente mi cuerpo, sino mi alma.

Dios mío, si yo tuviera un corazón, escribiría mi odio sobre el hielo, y esperaría a que salga el sol. Pintaría con un sueño de Van Gogh sobre las estrellas un poema de Benedetti, y una canción de Serrat, sería la serenata que le ofrecería a la luna.

Regaría con mis lagrimas las rosas para poder sentir el dolor, de sus espinas, y el encarnado beso de sus pétalos...

Dios mío, si yo tuviera un trozo de vida... no dejaría pasar un solo día sin decirle a la gente que quiero, que la quiero. Convencería a cada mujer u hombre que son mis favoritos y viviría enamorado del Amor.

A los hombres les probaría cuan equivocados están al pensar que dejan de enamorarse cuando envejecen, sin saber que envejeces cuando dejan de enamorarse.

Aun niño le daría alas, pero dejaría que él sólo aprendiese a volar.

Alos viejos les enseñaría que la muerte no llega con la vejez, sino con el olvido.

Tantas cosas he aprendido de ustedes, los hombre... he aprendido que todo el mundo quiere vivir en la cima de la montaña, sin saber que la verdadera felicidad está en la forma de subir la escarpada.

He aprendido que cuando un recién nacido aprieta con su pequeño puño, por primera vez, el dedo de su padre, lo tiene atrapado por siempre.

He aprendido que un hombre sólo tiene derecho a mirar a otro hacia abajo, cuando he de ayudarle a levantarse... Son tantas las cosas las que he podido aprender de ustedes, pero realmente de mucho no habrán de servir, porque cuando me guarden dentro de esa maleta, infelizmente me estaré muriendo”.

Gabriel García Márquez

2 comentarios:

tinta negra dijo...

magnifico texto!°


Saludos!°

Miguel Ángel Calderón dijo...

Hermosas y sabias palabras!!

Gracias por compartilas, son un lujo como lectura.

Ojalá podamos vivir lo que ellas dicen.. seríamos una raza diferente =).